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La verdad es que no tenía pensado escribir acerca de mi práctica de yoga en el blog, pero son tantas las lecciones que estoy aprendiendo a través del yoga, de mí misma y de la vida en general, que  pensé que sería una gran idea compartir estas lecciones que estoy aprendiendo en mi camino y mi viaje con el yoga.
Recuerdo cuando hize mi primera clase de yoga, hace apenas un par de meses. Nunca se me olvidará ver a mi profesor de yoga, William, mostrándonos poses que realmente pensé que un ser humano no sería capaz de replicar. Esas posturas eran  una locura! William desafiaba no solo la gravedad, sino las limitaciones de la mente y del cuerpo. En ese momento pensé en salir por la puerta y no volver, o acabar la clase, despedirme con educación, y nunca regresar.

El caso es que yo pensaba que el yoga iba a ser muy fácil para mi, pues me considero una persona que está en buena forma, y practico mucho ejercicio.

Estoy acostumbrada a correr largas distancias con mi podcast puesto, escuchando y aprendiendo acerca de los temas que me apasionan, lo cual es una de mis actividades favoritas. Pense que si podía hacer las dos cosas con facilidad, el yoga no seria problema para mi.
Que equivocada estaba. El yoga requiere una mente calmada, un enfoque en los movimientos generados con energía interna, y la intención y la habilidad de ser capaz de dejar de lado cualquier idea preconcebida que puedas tener acerca de lo que puedes y no puedes hacer. Y eso yo no sabía como hacerlo.

Asi que adopte la práctica del yoga con gran curiosidad. Me encantaba observar a un grupo de personas enfocadas, capaces de hacer movimientos increíbles, sin esfuerzo, y verlos a medida que avanzaban y desarrollaron su práctica. Las prácticas semanales comenzaron a dar sus frutos, y poco a poco comencé a mejorar en algunas posturas, pero aun así, mi mente me seguía diciendo que ciertas posturas, como la de sobre tu cabeza, nunca las podría conseguir hacer. Cuantas veces salí de la clase de yoga sintiéndome frustrada y enfadada conmigo misma, pues no podía lograr hacer esa postura sobre la cabeza. Y sin embargo, otros en clase que no eran tan fuertes, o jóvenes, la llevaban a cabo sin problema, lo que me hacía sentir incluso peor y me desanimaba mucho.

Pero un día me dije a mí misma, en vez de compararme con los demás e intentar hacerlo como ellos lo hacen, ¿qué pasaría si lo intento hacer de una forma única y propia mía? Tenía mucho miedo de hacerme daño en la espalda, así que empecé a practicar con la pared cerca, por si me caía, entonces la pared me atraparía. Luego decidí tomarme un descanso y dejar de practicar esa postura, pues sabía que la distancia es uno de los mejores consejos para aliviar la frustración.

Y con sólo esos dos pasos, todo empezó a cambiar. Comencé a relajar mi mente y simplemente me permití estar en ese momento, y enfrentarme a la pose poquito a poco, con pasos minúsculos, sin ningún tipo de expectativas. De repente, empecé a ser capaz de encontrar la estabilidad que necesitaba, de saber donde generar la energía en mis caderas, de saber poner la posición de la cabeza correcta, y luego levantar las piernas. Y ayer, sin aviso, realicé mi primera postura sobre la cabeza “perfecta”.

Lo que yo pensaba hace un par de meses que era una tarea imposible de lograr, ayer se hizo realidad. Mi compromiso de querer intentarlo y empujar a través de mis miedos, y poner a prueba mis límites mentales y físicos, y darme la oportunidad de practicar de una manera que me convenía, dejando de compararme a los demás y ¡voila! Una postura sobre la cabeza perfecta.
Todavía hay tantas poses de yoga que me parecen tan imposibles de alcanzar, y sin embargo, ahora siento que si sigo trabajando en mi práctica, y sigo creyendo en mí misma, un día seré capaz de realizarlas, al igual que hice con mi postura de cabeza.

Y esta lección me la puedo aplicar a todo en la vida. Lo que he aprendido a través de este ejercicio, es que realmente puedes lograr cualquier cosa que te propongas. No importa que te parezca loco, o imposible de lograr, si te atreves a soñar en grande y comenzar tu viaje para llegar hasta allí, te sorprenderás por tu capacidad de lograr cosas que nunca pensaste que eran posibles.

Te voy a dar un consejo que yo uso para mí misma; si te sientes frustrado o desilusionado de que no eres capaz de hacer o lograr algo en tu vida, cambia las palabras ” no puedo” por ” NO PUEDO…TODAVIA” . El hecho de que no seas capaz de hacer algo en este momento, no quiere decir que no vayas a ser capaz de hacerlo en el futuro. Porque lo más probable es que si  te comprometes a darte una oportunidad, a empezarlo, a pensar en los pequeños pasos que te permitirán comenzar tu camino, entonces llegaras a conseguirlo.

Así que piensa en esas cosas que realmente quieres cambiar o conseguir en tu vida, pero crees que no puedes hacerlas, y comprométete a trabajar en ellas, a tomar acciones que te acerquen mas a ellas. Decide cuáles son esas acciones que merecen la pena conseguir. El éxito está al alcance de todos nosotros, búscalo y lo encontraras!

Namaste!
Isabel

Coach y mentor de liderazgo y “experta” en postura de cabeza!